EL
DUELO DE LOS ELEMENTOS
MEMORIAS
DEL GUERRERO MILENARIO
CAPITULO
1
LOS
BARRIOS BAJOS
En este pueblo humano, en tiempo de paz,
nadie sufre pues se la pasan festejando y viviendo sus vidas sin
preocupaciones. Al menos eso dicen los políticos, los diplomáticos, y puede que
tengan razón, en la zona en la que viven es una zona llena de gente noble y
rica que no pasa un día sin derrochar su riqueza y robar al pueblo. Este pueblo
está alrededor de la zona de la nobleza donde se encuentran la gente de clase
media que solo se queja de los problemas políticos. Pero casi en los límites de
la ciudad en las zonas olvidadas la gente no se queja, no tiene voz para
hacerlo, no tienen fuerzas para decirlo, y con lo que consiguen en el día a
día, sirviendo a los ricos o trabajando para los pobres, a duras penas les
alcanza para algunas migajas de comida. Sin tomar en cuenta los otros sectores
donde la sangre, la pelea y la matanza ocurren tan seguidas que ya es normal no
apreciar la vida, si se le va a perder tan simplemente.
La historia que vengo a contarles se sitúa en
los últimos barrios, no los sanguinarios, sino los pobres, les contare la
experiencia de la vida en estos lugares desde los ojos de un joven de poco más
de 13 años, con familia y pasados desconocidos hasta para el mismo.
Este joven no sabe su nombre, nunca lo supo y
el pueblo, o mejor dicho, las personas que le distinguen le han dado un nombre
o un pseudónimo: Ray. Este pseudónimo es dado solo a la gente más fuerte,
aunque al parecer, a este se lo dieron desconociéndolo, pues nunca le han visto
pelear, hasta ahora.
En estas calles los jóvenes y niños roban
como habito común para sobrevivir, y Ray no es la excepción, escapando de una
persecución que incluía guardias de la ciudad, campesinos, e incluso guardianes
de los nobles, este chicho muy conocido en la ciudad, escapa con una pieza de
pan en la mano derecha.
Al llegar a su escondrijo, un par de jóvenes
le esperaban y al lado de ellos un hombre de quizás 70 años de edad, Ray no
dudo en intentar escapar, pero mientras uno de los aparecidos lo sostenía el
otro lo golpeaba exigiéndole que le entregara el pan, el viejo permanecía
inmóvil solo observando y analizando la situación. En ese momento, Ray se enojó
de una manera como nunca lo había hecho, era un ladrón, pero no un luchador, y
por lo tanto nunca había vivido una ira similar. Después de dar un solo
movimiento cayó al suelo y perdió el conocimiento mientras observaba al anciano
que se le acercaba poco a poco.
Al despertar se encontró en frente de una
fogata y con el anciano al lado suyo, busco el pan barato y destrozado que
traía sin tener éxito, en lugar de eso el anciano le ofreció uno fino y caro y
le dijo:
-Veo potencial en ti joven, ven conmigo y
comerás esto todos los días.
-¿Y que he de hacer?
-Luchar, mostrar tu fuerza como lo hiciste
con esos dos jóvenes.
El viejo señalo unas gotas de sangre en el
suelo y Ray sorprendido dijo:
-¿Están muertos?
-No, solo gravemente heridos, pero
aprendieron la lección. Jovencito, dime tu nombre.
-No se mi nombre pero todos me dicen Ray
-Ray es un nombre muy corto y quizás muy
tradicional, ¿qué tal si lo complementamos con el nombre de esta pequeña
ciudad?
-¿Y cuál sería entonces?
-Raysyn, un nombre muy bueno para un luchador
Raysyn accedió a tener ese nombre y a ir con
ese viejo que resulto ser un reclutador que lo llevaría a los barrios de lucha
de esta ciudad, para demostrar así su potencial.
Pasaron 2 años antes de que este viejo
muriera y Raysyn dependiera de robar de nuevo, sin embargo en uno de esos
escapes los guardias de la ciudad lo atraparon y le dieron una golpiza tan
fuerte, que lo dejaron inconsciente.
Mientras permanecía en este estado tuvo una
visión la cual lo incitaba a imaginar un mundo diferente un mundo que solo él
podría llegar a crear, un mundo que nadie más entendería hasta verlo con sus
propios ojos.
Al despertar se dio cuenta que estaba con un
anciano al lado de un alto aproximado de 1.85, con una larga cabellera blanca,
una barba corta del mismo color, de quizá unos 70 años de edad, el cual le
miraba fijamente, esperando a que despertara. Cuando vio que abrió los ojos le
dijo sin esperar:
-Raysyn, ¿qué duros han sido esos guardias
verdad?
Raysyn no sabía que responder pero algo en su
interior le propuso decirle algo cuerdo
-¿Quién es usted?
-Soy un viejo que intentaba ayudar a un pobre
joven lastimado por unos brabucones
-No necesito que me cuiden…
-¿Nunca te han cuidado?
-Pues...
-Al menos no como persona, te han cuidado
siempre como un objeto preciado.
-¿Por qué debería contestar a eso?
-Porque lo sé Raysyn, se como es de injusta
la vida.
-Pero…
-Juntos podemos cambiar esto Raysyn, ven
conmigo y te mostrare cosas que ni tu ni nadie en esta ciudad ignorante conoce.
-Ya me prometieron eso una vez…
-Esta vez es diferente, porque eres libre de
seguir tu camino. Si decides venir conmigo… te esperare en el campamento en las
afueras de la ciudad
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